Agencia CRO: más ventas con el tráfico que ya tiene

Optimización de la conversión basada en datos, no en opiniones sobre el color del botón. Medimos dónde pierde clientes su web y lo arreglamos por orden de impacto.

Vista aérea de una carretera atravesando un bosque, metáfora del recorrido de conversión que se optimiza en CRO

Aún Más Difícil Todavía

¿Qué es el CRO y por qué importa antes que traer más tráfico?

CRO son las siglas de Conversion Rate Optimization: el trabajo de conseguir que un porcentaje mayor de quienes ya visitan su web acaben haciendo lo que usted necesita, sea comprar, pedir presupuesto o llamar.

Me explico. Imagine una tienda por la que pasan mil personas al día y compran diez. Puede gastarse el presupuesto en traer otras mil, o puede averiguar por qué se van novecientas noventa. Lo primero cuesta dinero cada mes; lo segundo se paga una vez y mejora también el rendimiento de todo lo que haga después en orgánico y en publicidad.

Por ello le recomiendo empezar por aquí cuando ya tenga tráfico. Subir la conversión del 1% al 1,5% suena a poco y es un 50% más de clientes con la misma factura de captación.

Ahora bien, si su web recibe cien visitas al mes, el CRO no es su prioridad: no hay volumen suficiente para que ningún test dé un resultado fiable. Se lo decimos cuando pasa, que pasa a menudo.

La fórmula es simple: conversiones dividido entre visitas, por cien. Si de 2.000 visitas obtiene 40 pedidos, su ratio es del 2%.

Lo que casi nadie hace es mirarlo segmentado, y ahí está el dinero. El ratio agregado esconde que móvil convierte a la mitad que escritorio, que un país entero se cae en el paso de pago o que el tráfico de una campaña concreta no compra nunca. Está claro que sobre el número global no se puede decidir nada.

Porque trabajamos con el dato verificado antes de tocar la web. Es el mismo criterio que aplicamos en analítica digital: si la medición miente, cualquier test que monte después le va a llevar a la conclusión equivocada con toda la apariencia de rigor.

Agencia CRO

Etapas de una estrategia de CRO

Antes de optimizar nada hay que saber qué está pasando, y eso no se ve en un cuadro de mando. Cruzamos analítica cuantitativa con grabaciones de sesión y mapas de calor para ver dónde duda la gente, dónde vuelve atrás y en qué campo abandona el formulario.

De ahí sale un inventario de fricciones ordenado, no una lista de opiniones. Le adelanto las tres que más se repiten en los sitios que auditamos: formularios que piden datos que nadie necesita todavía, costes de envío que aparecen en el último paso y páginas de producto que no responden la objeción obvia del comprador.

Después definimos qué cuenta como conversión y cuánto vale cada una. Sin ese número no hay forma de priorizar: una mejora del 3% en presupuestos solicitados puede valer diez veces más que un 20% en descargas de un PDF.

Cada hipótesis se escribe con la misma estructura: qué creemos que pasa, en qué dato nos apoyamos, qué cambiamos y qué esperamos que se mueva. Si no se puede formular así, es una corazonada y no entra en el plan.

Se prueba con tráfico real y se espera a tener significación estadística, no a que el gráfico tenga buena pinta el tercer día. Le recomiendo desconfiar de cualquier informe que declare ganador un test en 48 horas.

Y al final, la parte incómoda: la mayoría de los tests no ganan. Es normal y es información. Un test que no mueve la aguja descarta una hipótesis y evita que se invierta en rehacer algo que no era el problema. Nosotros los publicamos igual en el informe.

Consultora AMDT

¿Qué gana su negocio con una estrategia de CRO?

Básicamente, más resultado sin subir la factura de captación. Cuatro efectos, y el último es el que casi nadie cuenta:

Empezamos por un análisis de su caso concreto para ver si hay volumen suficiente y dónde está la fricción. Si el diagnóstico dice que su problema no es de conversión sino de tráfico o de oferta, se lo diremos y le propondremos otra cosa. Puede ver el conjunto en nuestros servicios.

Agencia CRO marketing digital

Agencia CRO

Preguntas frecuentes

Cuando ya tenga tráfico estable y suficiente volumen de conversiones para que un test signifique algo. Como regla práctica, por debajo de unas 200 conversiones al mes cualquier resultado va a ser ruido.

Si no llega a ese umbral, el CRO sigue siendo útil pero de otra forma: en lugar de testar, se corrigen los problemas evidentes que salen en las grabaciones de sesión. Eso funciona con cualquier volumen.

Lo que de verdad mueve su negocio, no lo que es fácil de contar.

En un ecommerce, la compra y su valor. En captación de leads, el presupuesto solicitado que además resulta cualificado, que no es lo mismo que el formulario enviado. He visto proyectos celebrar un aumento del 40% en formularios que resultó ser todo spam.

Le sugiero definir también dos o tres microconversiones para diagnosticar, tipo llegada al carrito o vista de la página de precios. Sirven para saber dónde se rompe, pero no son el objetivo.

La UX diseña la experiencia; el CRO la somete a examen con datos y dinero de por medio.

Sin juntar churras con merinas: un buen diseñador de experiencia se apoya en principios y en investigación de usuarios, y suele acertar. El CRO no pregunta si la propuesta es buena, pregunta cuánto vende comparada con la anterior. Se necesitan las dos: la UX propone, el CRO decide con la prueba delante.

Tres cosas, y la primera no es negociable.

Una medición fiable, que es donde empieza todo y donde suele estar el problema real. Volumen suficiente de tráfico y conversiones. Y un acuerdo previo sobre qué cuenta como éxito, para que nadie mueva la portería a mitad del partido.

Si tiene dudas del primer punto, empiece por la analítica. Sin dato bueno, el CRO es hacer tests a ciegas con mucha ceremonia.

Consiste en enseñar dos versiones de la misma página a partes iguales del tráfico y ver cuál convierte mejor.

Es la herramienta más honesta que existe en marketing digital, porque no admite discusión: gana la que vende más. Eso sí, requiere paciencia y volumen. Le recomiendo cambiar una sola cosa relevante por test, o no sabrá a qué atribuir la diferencia.

Es un test que prueba varias combinaciones de varios elementos a la vez, para ver no solo cuál gana sino cómo interactúan entre sí.

Suena mejor que la prueba A/B y en la práctica lo es muy pocas veces: necesita muchísimo más tráfico para llegar a una conclusión fiable. Por ello en la mayoría de proyectos españoles la recomendación honesta es A/B secuenciales, y dejar la multivariante para sitios con volumen muy alto.

Opiniones verificadas

¿Qué dicen de nosotros?

Nuestra garantía

Nuestros clientes