Consultoría de analítica digital: que sus datos digan la verdad

Le ayudamos a medir bien antes de decidir. Porque el problema rara vez es que falten datos: es que los que hay están mal recogidos y nadie lo ha comprobado.

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¿En qué consiste la analítica digital?

La analítica digital consiste en medir lo que ocurre en su web o su aplicación, interpretarlo y convertirlo en decisiones. Esa última parte es la que casi nadie hace.

Me explico. Recoger datos hoy es barato y casi automático. Lo difícil viene después: saber si el dato es fiable, entender qué comportamiento hay detrás y decidir qué cambia usted el lunes por la mañana. Un panel lleno de gráficos que no altera ninguna decisión es un adorno caro.

Por ello lo primero que hacemos en cualquier proyecto no es montar informes, sino auditar la medición que ya tiene. Casi siempre aparece algo.

Y cuando digo casi siempre, lo digo con conocimiento de causa. En marzo de 2026 auditamos nuestra propia web y descubrimos que nuestro Google Analytics 4 registraba una sesión el mismo día en que Microsoft Clarity registraba setenta. Setenta a uno. Llevábamos meses mirando un número que no significaba nada.

No es plato de gusto contarlo, y menos siendo consultora de analítica. Pero ilustra bien el punto: si nos pasó a nosotros, que vivimos de esto, imagine cuántos negocios están decidiendo hoy sobre datos rotos sin saberlo.

De ahí nuestra primera regla. Antes de analizar nada, se verifica que lo medido sea cierto, y se verifica contrastando dos fuentes independientes, que es la única forma de descubrir que una de las dos miente.

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¿Por qué contratar una consultoría de analítica digital?

La mejor razón es la que menos se dice en las propuestas: para dejar de discutir por opiniones.

Cuando la medición es fiable, las reuniones cambian de tono. Ya no se debate si la campaña funcionó, se mira. Y las decisiones dejan de depender de quién habla más alto en la sala.

Con una medición sana usted sabe tres cosas que antes solo intuía: qué ocurrió de verdad, por qué ocurrió y qué conviene hacer a continuación.

Le doy el orden correcto, que casi siempre se aplica al revés. Primero se definen las decisiones que quiere poder tomar. Después, las preguntas que responden a esas decisiones. Y solo al final, las métricas y el plan de etiquetado. Empezar por el etiquetado es como acabar con doscientos eventos que no mira nadie.

La mejor razón es la que menos se dice en las propuestas: para dejar de discutir por opiniones.

Cuando la medición es fiable, las reuniones cambian de tono. Ya no se debate si la campaña funcionó, se mira. Y las decisiones dejan de depender de quién habla más alto en la sala.

Por ello arrancamos siempre por los objetivos de negocio y no por la herramienta. Un ecommerce, una web de captación de leads y un medio que vive de la publicidad necesitan medir cosas distintas, aunque los tres tengan instalado el mismo Analytics.

Le sugiero desconfiar de cualquier propuesta que empiece por «instalamos» en lugar de por «qué necesita decidir».

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Herramientas de Analítica digital

Logotipo de Matomo, plataforma de analítica web respetuosa con la privacidad

Matomo Analytics

Logotipo de Google Analytics 4, plataforma de analítica web

Google Analytics 4

Logotipo de Google Tag Manager, gestor de etiquetas para la medición web

Google Tag Manager

Herramientas de analítica digital que implanta AMDT en sus clientes

Looker Studio

Analista revisando informes de analítica digital para tomar decisiones de negocio

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¿Qué cambia en su negocio cuando la analítica funciona?

Cambian las decisiones, que es lo único que justifica el gasto. Está claro que un informe bonito no ha hecho ganar dinero a nadie; lo que lo hace es la decisión que se toma después. Estos son los efectos concretos que vemos en los proyectos que llevamos:

Ver qué páginas sostienen el negocio y cuáles solo ocupan sitio. Sin eso, invertir en rediseño o en contenido nuevo es tirar una moneda al aire.

Entender por qué la gente abandona justo antes de convertir, que es la materia prima de cualquier trabajo serio de optimización de la conversión.

Repartir el mérito entre canales con criterio y dejar de pagar dos veces por la misma venta en sus campañas de pago.

Detectar oportunidades que no se ven en el agregado: un segmento pequeño que convierte al triple, un dispositivo donde el embudo se cae entero, un país que le compra sin que usted le haya hecho caso nunca.

Y evitar inversiones que el dato no respalda. Le recomiendo medir antes de ampliar presupuesto, no después. Sale bastante más barato.

Esto mismo empieza a aplicar a la visibilidad en IA, que también se mide, aunque casi nadie lo esté haciendo todavía: lo tratamos en optimización para motores de IA.

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Preguntas frecuentes

Todo lo que deja rastro: de dónde llega la gente, qué hace dentro, dónde se atasca y qué acaba comprando o solicitando.

Dicho así suena a todo y a nada, así que le doy el corte útil. Básicamente hay tres capas: adquisición, o de dónde vienen; comportamiento, o qué hacen una vez dentro; y conversión, o qué consiguen ellos y qué consigue usted. La mayoría de los cuadros de mando se quedan en la primera, que es la más fácil de sacar y la que menos decide.

Las que están atadas a una decisión. El resto es entretenimiento caro.

Le doy el filtro que usamos en AMDT: si una métrica sube o baja un 30% y usted no sabría qué hacer distinto mañana, esa métrica no debería ocupar sitio en su informe. Con ese criterio los cuadros de mando adelgazan muchísimo, y se agradece.

En la práctica casi siempre acaban quedando las conversiones y su valor, el coste de adquisición por canal y dos o tres indicadores de fricción propios del negocio. Sesiones y páginas vistas sirven para diagnosticar, no para decidir.

Matomo, Google Analytics 4, Google Tag Manager y Looker Studio, y elegimos según el caso, no por costumbre.

Sin juntar churras con merinas: GA4 es potente y gratuito, pero muestrea, guarda poco histórico y le ata al consentimiento de cookies. Matomo le deja el dato en propiedad, sin muestreo y con opción de medir sin cookies, a cambio de que alguien lo mantenga. Para bastantes negocios españoles la segunda opción sale mejor, y lo explicamos con detalle en su propia página.

A eso añadimos herramientas de comportamiento como Clarity cuando hace falta ver la sesión y no solo contarla. Y sí, también sirven para pillar a su Analytics mintiendo.

Que empezamos dudando del dato, incluido el nuestro.

Cualquier consultora le dirá que analiza. Nosotros, antes de analizar, verificamos: contrastamos al menos dos fuentes independientes para comprobar que lo medido es cierto. Es un paso aburrido, se lo salta casi todo el mundo, y es justo donde aparecen los sustos.

Lo segundo es que dejamos por escrito qué parte de un resultado es atribuible al trabajo y qué parte al mercado. Al revisar catorce años de expedientes vimos que solo en 8 de 137 casos había un antes y un después realmente extraíble; en el resto las cifras vivían dentro de capturas de pantalla. Esa costumbre la hemos cambiado en casa, y es la que aplicamos fuera. Va en la misma línea que nuestro compromiso de ética SEO.

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