Puntos clave
- Una campaña en redes no empieza eligiendo la red, sino decidiendo qué tiene que conseguir y cómo se sabrá si lo consiguió.
- El error más caro es lanzar sin haber definido la conversión. Sin eso, el informe final es una opinión.
- La creatividad pesa más que la segmentación. Es al revés de lo que se creía hace cinco años.
- Reserve una parte del presupuesto a probar. Una campaña sin variantes es una apuesta a una sola carta.
Una campaña en redes sociales no es publicar más a menudo durante unas semanas. Es una acción con principio, final, presupuesto y un resultado que se puede comprobar.
Le doy los seis pasos que seguimos, y sobre todo el orden, porque el orden es donde se pierden la mayoría de los presupuestos.
1. Decidir qué tiene que pasar
Antes que nada: ¿qué quiere conseguir? Y no vale «visibilidad». Le sugiero terminar esta frase antes de seguir: «esta campaña habrá funcionado si en seis semanas hemos conseguido…».
Si no puede terminarla con un número, todavía no tiene una campaña. Tiene ganas de hacer una.
2. Definir la conversión antes de lanzar
Este paso se salta constantemente y es el que decide si el informe final sirve para algo. Hay que dejar montado y verificado qué cuenta como éxito y cómo se registra, antes de gastar el primer euro. Después no hay forma de recuperar el dato.
Está claro que si la medición no es fiable, todo lo que venga detrás es literatura. Es la misma regla que aplicamos en analítica digital, y le ahorra la conversación incómoda de final de campaña.
3. Elegir la red por el público, no por la costumbre
La red se elige por dónde está su cliente y en qué momento, no por cuál domina mejor su equipo. Y conviene resistirse a estar en todas: repartir un presupuesto pequeño entre cuatro plataformas es la forma más fiable de que no funcione ninguna.
Si el objetivo es recoger demanda que ya existe, quizá su campaña no debería ser en redes sino en buscador. Nos ha pasado recomendarlo más de una vez.
4. Preparar varias creatividades, no una
Aquí ha habido un cambio de fondo que mucha gente no ha incorporado. Hace unos años el trabajo fino estaba en la segmentación; hoy los algoritmos encuentran al público solos con bastante acierto, y lo que decide el resultado es la creatividad.
Por ello le recomiendo entrar con tres o cuatro variantes reales, no con la misma pieza y el texto cambiado. Distintos ángulos, distintos formatos, distinto gancho en los dos primeros segundos.
5. Dejar que aprenda antes de tocar nada
Las plataformas necesitan un periodo de aprendizaje. Cambiar públicos y presupuestos cada dos días lo reinicia una y otra vez, y la campaña nunca llega a estabilizarse.
Le sugiero fijar de antemano cuándo va a mirar y qué cambiaría en cada caso. Mirar todos los días es una tentación cara.
6. Cerrar con un informe que diga también lo que no salió
Y al terminar, tres preguntas: qué consiguió, cuánto costó cada resultado y qué parte es atribuible a la campaña y cuál habría ocurrido igual.
Esa tercera pregunta es la que separa un informe útil de uno decorativo. Si algo no funcionó, ponerlo por escrito es lo que permite que la siguiente campaña empiece mejor.
Errores que se repiten
- Lanzar sin medición. El más caro de todos, porque no se puede arreglar después.
- Presupuesto demasiado repartido. Cuatro redes con cien euros cada una no dan resultado en ninguna.
- Llevar el tráfico a la portada. Si el anuncio promete algo concreto, la página de destino debe hablar de eso mismo. Es de las causas más frecuentes de una campaña que parece fallar y en realidad falla la página.
- Apagarla el día que termina el presupuesto. Sin retargeting, deja escapar a la gente que sí se interesó.
Preguntas frecuentes
Con 300 o 400 euros al mes ya se obtienen datos útiles para decidir. Por debajo de eso el sistema no reúne suficientes conversiones para optimizar y usted acaba tomando decisiones sobre ruido.
Al menos dos semanas sin tocarla. Cada vez que cambia la segmentación o el presupuesto reinicia la fase de aprendizaje, y ahí es donde se va el dinero en muchas cuentas.
Tres o cuatro por conjunto de anuncios, distintas entre sí de verdad. Cambiar solo el color del botón no es una variante: no aporta información nueva sobre qué mueve a su público.
Resumiendo: ¿por dónde empiezo?
Primero escriba en una línea qué habrá conseguido la campaña si sale bien, con número y plazo. Segundo, monte y verifique la medición antes de lanzar. Y tercero, prepare varias creatividades y aguante la tentación de tocar la campaña a diario.
Si prefiere que lo montemos con usted, es parte de lo que hacemos en nuestra agencia de social media.
Recuerde, al final, una campaña sin conversión definida no es una campaña: es un gasto con fotos bonitas 😉