Puntos clave
- Google Ads es una subasta continua: no gana quien más paga, sino la mejor combinación de puja, relevancia y página de destino.
- Por eso una landing mala le encarece cada clic frente a su competencia.
- Paga por clic, no por aparecer. La impresión no le cuesta nada.
- Si su página de destino no responde a lo que promete el anuncio, ninguna optimización de puja lo va a arreglar.
Google Ads funciona con una subasta que se resuelve en milisegundos cada vez que alguien busca algo. Y el detalle que lo cambia todo es que no la gana quien más dinero pone.
Cómo se decide quién aparece
Google combina tres cosas: cuánto está dispuesto a pagar, cuánto encaja su anuncio con lo que se ha buscado y qué experiencia ofrece la página a la que lleva.
Me explico 🙂 Eso significa que dos anunciantes con la misma puja pueden acabar en posiciones distintas y pagando cantidades distintas. El que tenga mejor anuncio y mejor página paga menos por estar más arriba.
Y de ahí sale la consecuencia práctica más rentable de todo este artículo: si su página de destino es mala, Google le va a cobrar más caro cada clic. Por ello en bastantes cuentas la mejora que más dinero ahorra no está dentro de Google Ads, sino en la página.
Qué se paga y qué no
- La impresión es gratis. Que su anuncio aparezca no le cuesta nada en las campañas de búsqueda.
- Paga por clic, y casi siempre menos de lo que había pujado como máximo.
- El presupuesto es diario, no mensual. Google puede gastar más un día concreto y compensarlo después.
Los tipos de campaña, en una línea cada uno
- Búsqueda. Anuncios de texto para quien ya busca lo que usted vende. Es donde empezar casi siempre.
- Shopping. Ficha de producto con foto y precio. Imprescindible en comercio electrónico.
- Display. Banners en la red de sitios de Google. Útil para recordar, malo para vender en frío.
- Vídeo. YouTube. Sirve para dar a conocer, no para recoger demanda.
- Performance Max. Automática y en todos los soportes a la vez. Potente y opaca: necesita barandillas o se come el presupuesto por donde le parece.
Los errores del principiante que salen más caros
- No revisar los términos de búsqueda. Es donde se ve por qué frases le están cobrando de verdad, y suele haber sorpresas caras.
- Mandar todo el tráfico a la portada. Si el anuncio habla de un producto, la página debe hablar de ese producto.
- Empezar por Performance Max. Sin datos previos, es dejarle el volante a un sistema que no sabe todavía qué le funciona.
- No medir las conversiones bien. Sin eso, la puja automática optimiza a ciegas y usted no se entera.
Preguntas frecuentes
No hay mínimo: usted fija el presupuesto diario. Lo que decide el coste real es la competencia por su palabra clave, que en algunos sectores pasa de 8 euros por clic y en otros no llega a 30 céntimos.
Es la nota que Google pone a la relevancia de su anuncio, su keyword y su página de destino. Una nota alta le hace pagar menos por la misma posición, así que trabajarla es la vía más directa para bajar el coste.
Responden a plazos distintos. Ads le da tráfico mañana y deja de darlo el día que apaga la campaña; el SEO tarda meses pero no se apaga. En la práctica, casi todos los negocios necesitan los dos.
Resumiendo: ¿cómo se empieza?
Primero, monte la medición de conversiones y compruébela. Segundo, empiece por campañas de búsqueda sobre los términos que sabe que le compran, no sobre los que tienen más volumen. Y tercero, revise cada semana por qué frases le están cobrando. Si prefiere que lo montemos juntos, es lo que hacemos en nuestra agencia de Google Ads.
Recuerde, al final, en Google Ads no compite por dinero: compite por ser el resultado más útil para quien está buscando 😉