Puntos clave
- Montar un negocio online tiene tres decisiones que condicionan todo: qué vende, a quién y por qué canal le van a encontrar.
- La web es lo último, no lo primero. Casi todo el mundo lo hace al revés.
- Antes de invertir, compruebe que hay demanda buscando lo que quiere vender.
- Si depende de un solo canal, no tiene un negocio: tiene una concesión.
Le voy a plantear el orden que seguimos cuando alguien nos consulta para montar un negocio online, porque suele ser el contrario del que trae pensado.
Lo habitual es llegar con la web ya encargada y preguntar cómo traer visitas. Y ese es exactamente el orden que produce webs bonitas que no venden.
1. Comprobar que hay demanda
Me explico 🙂 Antes de invertir un euro, se puede saber cuánta gente busca lo que usted quiere vender, con qué palabras y qué está encontrando ahora. Es información pública y se consigue en una tarde.
Si nadie lo busca, no significa que no se pueda vender: significa que va a tener que crear la demanda, y eso cuesta bastante más dinero y bastante más tiempo. Conviene saberlo antes y no después. Es lo primero que miramos en un proyecto de posicionamiento.
2. Decidir por dónde le van a encontrar
Está claro que la respuesta cambia todo lo demás. Si su cliente le va a buscar, su prioridad es el buscador y su web tiene que estar pensada para eso desde la arquitectura. Si hay que crear la demanda, su prioridad son las redes y el contenido, y la web cumple otro papel.
3. Hacer números antes de la web
Cuánto le deja cada venta, cuánto le va a costar traer un cliente y cuántas ventas necesita para que esto tenga sentido. Con esos tres números sabe si el proyecto se sostiene, y si no salen, mejor descubrirlo ahora.
4. Y entonces sí, la web
Con lo anterior decidido, la web se plantea sola: qué páginas hacen falta, cómo se estructuran y qué tiene que conseguir cada una. Hacerlo en este orden evita rehacerla a los seis meses, que es lo que pasa cuando se diseña primero y se piensa después. Lo trabajamos en diseño web.
El error que más negocios online hunde
Le doy el que más veo: depender de un solo canal. Todo el negocio en un marketplace, o todo en una red social, o todo en publicidad de pago.
Funciona hasta que ese canal cambia las reglas, sube los precios o le cierra la cuenta. Y entonces no hay negocio. Por ello conviene, desde el principio, construir algo propio en paralelo: su web, su posicionamiento y su lista de clientes.
Preguntas frecuentes
Un ecommerce sencillo puede arrancar por debajo de 2.000 euros entre plataforma, dominio y diseño. El gasto real llega después: el presupuesto de captación es lo que decide si vende o no.
No necesariamente. Existen modelos sin stock, aunque a cambio se pierde control sobre plazos y calidad, y eso acaba apareciendo en las opiniones de sus clientes.
Entre doce y veinticuatro meses en la mayoría de casos. Quien no tenga colchón para ese periodo debería empezar como complemento y no como sustituto de sus ingresos.
Resumiendo
Compruebe la demanda antes de invertir. Decida por dónde le van a encontrar, porque eso condiciona la web y no al revés. Haga los números antes de encargar nada. Y no ponga todo su negocio en un canal que no controla.
Y si su negocio tiene componente local, no descuide el SEO local: en según qué sectores decide más que la propia web.
Recuerde, al final, un negocio online no se monta con una web: se monta con una demanda que alguien ya tenía 😉