Puntos clave
- El retargeting consiste en volver a mostrar anuncios a quien ya visitó su web o interactuó con su marca.
- Es casi siempre la campaña con mejor retorno de una cuenta, y también la más fácil de leer mal.
- Ese retorno espectacular tiene trampa: buena parte de esa gente habría comprado igual.
- Con el consentimiento de cookies y los cambios de privacidad, los públicos se han reducido mucho. Hoy pesa más lo que ocurre dentro de cada plataforma.
El retargeting es esa sensación de que un producto le persigue por internet después de mirarlo una vez. Dicho con propiedad: mostrar anuncios a personas que ya han tenido contacto con su marca, en lugar de a desconocidos.
Es la técnica publicitaria con mejores números de casi cualquier cuenta. Y también, se lo digo desde ya, la más fácil de interpretar mal en un informe.
¿Por qué funciona tan bien?
Porque le está hablando a gente que ya le conoce. Alguien que visitó su ficha de producto la semana pasada está infinitamente más cerca de comprar que alguien que no sabe que existe. Ese es todo el secreto.
Por ello los costes por conversión de una campaña de retargeting suelen ser una fracción de los de captación, y por ello aparece siempre como la campaña estrella en los informes.
La trampa que casi nadie le va a contar
Ahora la parte incómoda, y le pido que la lea aunque le fastidie el argumento comercial: una parte importante de las conversiones que se atribuye el retargeting habría ocurrido igual.
Me explico 🙂 Si alguien ya había metido su producto en el carrito y volvió dos días después a terminar la compra, ¿la trajo su anuncio o venía de todas formas? La plataforma se apunta el tanto porque vio el anuncio por el camino. Pero el resultado habría sido el mismo sin gastar ese dinero.
Está claro que eso no invalida el retargeting. Lo que invalida es leer su retorno como si fuera incremental sin haberlo comprobado. Le recomiendo, si su inversión es seria, hacer alguna prueba con un grupo al que no se le muestre el anuncio y comparar. Es la única forma honesta de saber cuánto está aportando de verdad.
Es el mismo criterio que aplicamos en analítica: contrastar antes de dar por bueno lo que dice la herramienta que cobra por ese resultado.
Qué ha cambiado con la privacidad
Este es el apartado que la mayoría de artículos sobre retargeting no ha actualizado, y que cambia bastante las recomendaciones prácticas.
- El consentimiento de cookies reduce sus públicos. Solo puede reconstruir audiencias con quien aceptó, y en España eso deja fuera a una parte considerable del tráfico.
- Las ventanas se han acortado. El tiempo que puede seguir reconociendo a alguien es menor que hace unos años, así que los públicos de 180 días ya no dan lo que daban.
- Ha ganado peso el retargeting dentro de la plataforma. Volver a impactar a quien vio su vídeo, visitó su perfil o interactuó con su anuncio no depende de cookies de su web, y eso lo ha vuelto mucho más fiable.
- Sus propias listas valen más que nunca. Correos de clientes y suscriptores subidos a la plataforma no dependen de ningún navegador.
Tres formas de usarlo que sí rinden
1. Recuperar el carrito o el formulario abandonado
El caso clásico y el más rentable. Conviene ponerle una ventana corta, de tres a siete días, y excluir a quien ya compró. Ese segundo punto parece obvio y le sorprendería la de cuentas que pagan por enseñar anuncios a sus propios clientes.
2. Segmentar por profundidad de visita
No vale lo mismo quien vio la portada tres segundos que quien leyó dos fichas de producto y la página de precios. Le sugiero separar al menos dos públicos y darles mensajes distintos, porque su distancia a la compra no se parece en nada.
3. Amplificar lo que ya interactuó en la red
Quien ha visto el 75% de un vídeo suyo o ha guardado una publicación es un público excelente y no depende del consentimiento de su web. Es una de las razones por las que el contenido orgánico y la publicidad en Meta se llevan mejor de lo que parece.
Errores que salen caros
- No poner límite de frecuencia. Perseguir a alguien con el mismo anuncio treinta veces no le convence: le irrita, y ese daño de marca no aparece en ningún informe.
- No excluir a los compradores. El error más común y el más fácil de arreglar.
- Ventanas eternas. Alguien que le visitó hace cinco meses ya no está en ese momento de compra.
- Usar la misma creatividad que en captación. A quien ya le conoce no hay que explicarle quién es usted, sino por qué no terminó.
Preguntas frecuentes
Entre 7 y 30 días desde la visita, según el ciclo de compra. Perseguir a alguien tres meses después de que mirara un producto de 20 euros solo genera rechazo.
Sí, pero cambia la base: ahora se apoya en datos propios, listas de clientes y señales del servidor. Quien no haya empezado a construir su propia lista lo tiene más difícil.
Porque se atribuye conversiones de gente que ya iba a comprar. Antes de subir presupuesto, compruebe con un test de retención cuánto de ese resultado es incremental de verdad.
Resumiendo: ¿cómo lo plantearía?
Primero, monte el retargeting solo cuando ya tenga tráfico suficiente, porque con doscientas visitas al mes no hay a quién impactar. Segundo, separe al menos dos públicos por profundidad de visita y excluya siempre a los clientes. Y tercero, no se crea el retorno que le enseñe la plataforma sin haberlo contrastado.
Recuerde, al final, el retargeting no crea clientes: termina de convencer a los que ya estaban dudando 😉